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En www.bestsongsever.com se está votando cuál es la mejor canción de todos los tiempos. Pásate y vota! Este es el Top 10.
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En 1972, los Stones eran unos forajidos -aunque ahora huían del fisco en lugar de los demonios- y una pandilla a la que solo frecuentaba la gente mejor relacionada. Cuando llegaron a la villa de Keef en el sur de Francia, llevaban con ellos a sus colegas “más duros”, pero los doce meses que tardaron en grabar y mezclar Exile on Main St tuvieron sus efectos en todas las partes involucradas, y con el tiempo también en el grupo. La afición a las drogas y el alcohol era un hecho reconocido; la vida díscola que entrañaba vivir y trabajar en masa en una mansión, que había sido un cuartel general nazi, fue elección de la banda. La decisión de Mick Jagger de desaparecer con Bianca -su chica- no hizo más que aumentar los rumores.
De modo que Exile on Main St fue la criatura de Richards, pero no habría podido llevarlo a cabo sin el apoyo más firme con el que la banda había contado nunca: Jimmy Miller (producción y percusión), Bobby Keys (saxo), Jim Price (trompeta y trombón) y Nicly Hopkins (piano) están presentes en todo el disco, potenciando un sonido flexible con capas que esconde tanto como muestra. El famoso fotoperiodista Robert Frank fue contratado para hacer la portada del álbum. Luego salió con ellos de gira, pero cuando la banda vio el metraje destinado a la road movie Cocksucker Blues, advirtió con perspicacia la diferencia existente entre los sexy y lo sexista y le dio carpetazo.
¿Y la música? El grupo la detestaba, pero si te gusta el rock, su ADN completo se encuentra aquí, esparcio por los cuatro costados, y mejor que en The White Album. No todo lo que oigas sobre él es cierto, pero no dejes de creer en sus leyendas. Los Stones no han vuelto a sonar tan bien.
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Este fue el segundo trabajo de Bruce Springsteen tras su exitoso debut de 1980, el doble CD: The River. Aunque le costaría la ruptura con la discográfica, sacaría este disco casi de maquetas caseras.
Las diez canciones de Nebraska marcaron un nuevo punto de partida del cantautor americano por antonomasia. El disco es un retrato, lúgubre y con frecuentes connotaciones políticas, de los pequeños pueblos estadounidenses y sus comunidades cerradas, marcadas por el paro, la escasez de oportunidades y el crimen endémico. La canción que da título al álbum explica la historia real del asesino Charlie Starkweather y el reguero de víctimas que dejó tras de sí. “State Trooper” es un relato acerca de un policia local que se obligado a enfrentarse a su hermano, un criminal. Y “Atlantic City” presenta a la famosa ciudad del juego como un infierno corrupto de perdedores y oportunistas. En todo el disco, Springsteen -privado del sólido respaldo de la E Street Band- consigue enlazar y sostener las canciones con la única ayuda de unas letras coherentes y geniales.
Nebraska supuso la puesta en práctica de todo un reto, tanto para Springsteen como para sus seguidores, y fue también todo un éxito, tanto comercial como artístico (llegó al nº3 a ambas orillas del Atlántico). El disco que le siguió, Born in the USA, devolvió al cantante al ámbito del rock de masas y grandes escenarios que todavía hoy le caracteriza; pero a menudo, a lo largo de su carrera, volvería al pesimismo que impregna Nebraska, sobre todo en Tunnel of Love y, mucho más tarde, en Ghost of Tom Joad, dos dicos eminentemente acústicos.